
Nacidos del vientre sucio del proto-punk (Stooges, MC5, New York Dolls) y bautizados con el fuego lento del Blues, estos herederos del Rocanrol han pasado veinte años en el laboratorio sonoro para transmutar la tradición en algo nuevo y propio.
Un blend perfecto de Hard Rock, Punk, Metal y velocidad sin etiquetas. Sus himnos son un grito de guerra para el nihilismo activo: derribar los valores obsoletos y encontrarse en el hedonismo y la introspección.
Actualmente, la banda se encuentra de nuevo en la fragua, clavados en la alquimia de lo que será su próxima placa discográfica. Un nuevo rito sonoro que promete seguir alimentando a la bestia y sacudir las conciencias de los que aún no se han rendido.
El rock no está muerto, simplemente evolucionó para adaptarse a estos tiempos sin sentido.

